EXITO Y SOBERBIA?UNA COMBINACIÓN INADECUADA

                A  propósito de la derrota de Chile ante el seleccionado de Venezuela por la Copa América de 2011, me gustaría hacer algunas reflexiones en relación a ciertas prácticas habituales en las conductas de mis coterráneos en el último tiempo que ciertamente se ven extremadamente extrañas cuando las ve por televisión o las escucha por radio, esto es muy parecido a la bipolaridad (guardando las proporciones),  al punto de pasar de la euforia exacerbadas por el triunfo al enojo inexplicable por la derrota en sólo días.

                Mi ánimo no es hablar de fútbol, ni mucho menos comentar el partido y sus anécdotas. Sin embargo cuando veo jugar al Seleccionado de  Chile me ha resultado algo incomodo y a veces desagradable la conducta de muchos compatriotas que ven esto como un fin último, o desencadenan pasiones a veces fuera de cualquier lógica de conducta. No trato de objetivizar lo que es o no correcto de hacer, sepan ustedes que siempre me he alegrado que Chile gane, pero si esto no sucede, sencillamente nada extraño pasa en mi conducta, no obstante veo en los chilenos un ánimo de venganza a pito de nada con cada país que jugamos al futbol, ganar a como de lugar…si no es un fracaso absoluto.

                La forma que Marcelo Bielsa idea el concepto de triunfo en nuestro país  -a propósito de sus años dirigiendo a la selección nacional de fútbol- radica principalmente  en como nosotros somos capaces de ponernos objetivos claros y aterrizados, con ello también Bielsa busca la disciplina de manera rigurosa y básicamente entender el proceso que te lleva al triunfo, esto es;  ir conociendo los detalles externos e internos de cómo de llega al éxito. No es menos cierto que Marcelo Bielsa conocía a la perfección estos procesos, no obstante; quienes tuvimos la oportunidad de por lo menos escuchar a Bielsa en sus charlas televisadas, nos pudimos percatar de un detalle no menor, Bielsa cuando hablaba, sin duda sabía la repercusión que esta tendría en los medios de comunicación y el realce que estos le daban, es decir intrínsecamente sus ideas y reflexiones llegaban a las población. No obstante, no fuimos capaces de interiorizar esas ideas, procesarlas, conversarlas, llevarlas al aula, quizás a la conversación diaria, en fin…no tuvimos la capacidad aprender de ello…..en definitiva reprobamos esta lección.

                Mi percepción obedece básicamente a que la conducta de los chilenos en los últimos años ha sido majaderamente soberbia y en algunas oportunidades con mucha falta de tino. Quizás también tiene que ver con los tiempos que corren, es decir; competitividad, ser siempre el mejor, no tener fallas de ningún tipo, ocultar vicios y faltas, maquillarnos de exitosos, etc.

                    La famosa frase que en Chile tenemos para referirnos al éxito y poder lograrlo es:… “hay que creerse el cuento”. Lógico, creérselo es una variante de muchas, no la única y creo que ahí radica el pensamiento erróneo del triunfo.

                   El fútbol también como todos los entes de la sociedad no está ajenos a logros y objetivos. Los mecanismos estratégicos del balompié son un patrón bastante utilizado por las empresas para ejemplificar como debería  un sistema funcionar eficazmente, tal como lo hacen los jugadores en un campo de juego. Quizás esto no es un problema, me niego a pensar que lo sea, sin embargo el tema radica en las siguientes preguntas;  ¿Cómo miramos el éxito las personas y como llegamos a él? ¿Nos sentimos realmente exitosos los chilenos?

                 Es probable que cada uno de nosotros tenga su propia respuesta, unas más acertadas que otras, no obstante creo importante señalar algunas pautas de cómo hacerlo.

                Para llegar a ser exitoso primeramente debo;

-Reconocer mis errores y si es necesario exteriorizarlo a los demás si es que mi error produce daño a otro.

- Humildad; antes, durante y en el fin del objetivo logrado

- Colocar objetivos reales y alcanzables en una primera etapa, para luego pasar a objetivos más complejos y realizables.

- Ante la derrota, no es el enojo lo que te ayuda a salir adelante, si no el reconocer que hay personas mejores que nosotros y que a veces, jamás alcanzaremos su éxito.

- La pena es parte de ese aprendizaje, jamás la ira y la venganza son una buena consejera, recuerda que siempre existe la forma de reivindicar con inteligencia la caída.

-Las vallas siempre se saltan de a una, cada una de ellas tiene un aprendizaje distinto.

-Finalmente, si haz logrado el objetivo y te sientes plenamente exitoso, busca otro distinto al logrado, eso enriquece tu crecimiento y aprendizaje.

 

                      Es imposible no dejar de mencionar la transmisión a un otro  de lo logrado, esto produce principalmente reciprocidad de ideas y genera tendencias en las personas que te escuchan, esto hace que la interacción en la comunicación sea importante para los nuevos objetivos que trace tanto tus oyentes como a ti mismo.

                    Finalmente, no deseo tapar el sol con un dedo ni mucho menos quitarle la felicidad-aunque sea por un instante- a quienes socialmente buscan en estos triunfos algo de sosiego. Si este país celebra en plaza Baquedano un empate ante Uruguay, sencillamente no es que los chilenos seamos más felices que antes (como escuché a un sociólogo en la TV) , si no que es todo lo contrario…a Chile le falta felicidad, a Chile le falta alegría, por un instante estos chilenos eufóricos con su bandera en mano nos recuerdan que la felicidad es más importante que el éxito o el triunfo…aunque dure algunas horas ….su felicidad momentánea sin duda que contagia, gracias a ustedes hoy soy más feliz.

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